Para cada una de las dieciocho habitaciones, han sido recuperados armarios fabricados entre los siglos XVIII y la
primera mitad del XX.
Son estas delicadas piezas las que marcan el diseño de todas las estancias ya que el
resto de la decoración sigue el trazado y diseño de los famosos “roupeiros”.
Pero lo tradicional no pone freno a las últimas tecnologías; de ahí que todas las habitaciones cuenten con ambiente climatizado, conexión a internet, alternen las bañeras con las columnas de hidromasaje, y dispongan de accesos amplios y adaptados a minusvalías.
La zona rehabilitada acoge varias habitaciones con salón, habitaciones dobles y doble estándar. En la zona nueva, las galerías se convierten en auténticos miradores que dejan escapar la vista hacia las montañas del valle.